La Actividad Física (AF) a través del juego inclusivo

07.09.2020

Por Claudia Maureira Aliaga

  • Educadora de Párvulos
  • Diplomada en Actividad Física y Deportes Adaptados PeSD

La inclusión puede ser construida a partir del valor y la riqueza de la diversidad que altera los hábitos y modifica los modelos establecidos en la sociedad, por tanto, necesita una renovación en la organización, contenidos y métodos pedagógicos en todos los niveles educativos de nuestro país y considerar una mejora en las relaciones humanas que se beneficiará toda la comunidad educativa.

Según la UNESCO, la inclusión es un enfoque que responde positivamente a la diversidad de las personas y a las diferencias individuales, entendiendo que la diversidad no es un problema, sino una oportunidad para el enriquecimiento de la sociedad, a través de la activa participación en la vida familiar, en la educación, en el trabajo y en general en todos los procesos sociales, culturales y en las comunidades.

La Convención de los derechos del niño, refleja una perspectiva de la infancia, como sujetos de derechos. Específicamente, el artículo 31 señala que los Estados Partes reconocen el derecho del niño/a al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes. Por ello, el juego debe estar contemplado en el currículo de Educación Infantil.

Por otra parte, en las Bases Curriculares de la Educación Parvularia en Chile, el juego es considerado como principio pedagógico, contenido y metodología. El principio de juego "enfatiza el carácter lúdico que deben tener principalmente las situaciones de aprendizaje, ya que el juego tiene un sentido fundamental en la vida de la niña y el niño. A través del juego, que es básicamente un proceso en sí para los párvulos y no sólo un medio, se abren permanentemente posibilidades para la imaginación, lo gozoso, la creatividad y la libertad" (BCEP, 2001. pp17). El juego debe formar parte permanente de su proceso de formación, contribuyendo con ello a la adquisición temprana de estilos de vida activa y saludable.

Es por esto que en la etapa preescolar el juego tiene gran relevancia porque al presentarse las mejores condiciones fisiológicas para aprender, gracias que los niños son especialmente sensibles al desarrollo de destrezas básicas y experimentan un progreso extraordinario de habilidades y motivaciones que son significativas en su crecimiento integral.

El juego ayuda a incrementar aspectos psicológicos y contribuye al desarrollo integral infantil. Buhler (1928); Chateau (1946), Erikson (1950), Piaget(1971) y Minerva (2007)

En los niños la actividad física es reconocida en gran parte como el juego, Según Stone "El Juego es recreación porque continuamente recrea la sociedad en la que se realiza". Actividad recreativa que tiene un papel fundamental en su crecimiento y desarrollo, y es en esta etapa donde mediante el juego se adquieren herramientas que definirán el desarrollo físico, psicosocial y emocional de los niños y niñas.

Para poder adquirir este hábito saludable en niños y niñas se debe contar con actividades que cumplan dichas características: ser divertidas, llamativas, no repetitivas, fáciles de realizar, seguras y que favorezca la interacción social.

Es fundamental que los juegos motrices que se realicen sean inclusivos, es decir, que permitan que todos los niños y niñas puedan participar y aprender en conjunto, independientemente de sus características y circunstancias personales. Para lograr esto, es necesario identificar y eliminar las barreras que puedan presentarse en estas actividades lúdicas, y brindar apoyos o realizar ajustes cuando sea pertinente. Algunos de estos ajustes pueden respetar los ritmos individuales de cada niño para completar la actividad entregada, o la realización del juego en entornos con infraestructura accesible para facilitar la movilidad.

Es de suma importancia apelar a la auténtica profesionalidad de la educadora, una alta motivación y a una formación continua. Cuando diseñamos actividad física a través del juego, tenemos que pensar en juegos inclusivos para todos y todas, Es seguro que las actividades pueden ser adaptadas a la realidad de cada sala y/o institución educativa y a las necesidades específicas para los niños y niñas a quien van dirigidas. Solamente es pensar en ellos y ellas y aplicar la empatía a la hora de poder realizar las distintas actividades. Cuando se diseñan los juegos de debe pensar en todas las posibilidades de discapacidades que se pudieran dar, así como otras diferencias (social, cultural) no pueden ser factores de exclusión a la hora de realizar cualquier tipo de actividad física sino que todo juego podrá ser presentado de antemano para que todos los niños y todas las niñas lo puedan desarrollar, sin necesidad de hacer una variación específica para una persona que tienen una discapacidad concreta. En educación inicial se sientan las primeras bases de todos los aprendizajes, experiencias, sensaciones que se llevarán a cabo a lo largo de todo su desarrollo.

"Los estímulos son las razones de las cosas para atraer su atención" (Montessori, 1970: 157), por lo que la tarea del educador es identificar su capacidad para organizar de antemano la acción: el espacio, los materiales y juegos que no son simplemente objeto de observación por parte del niño, pero sí oportunidades concretas para la manipulación y la relación con los demás.

Los estudios e investigaciones han demostrado que "especialmente los sujetos con alguna discapacidad en la infancia y en periodos tempranos que practican actividades de juego motor intelectual y / o actividad física en grupo de iguales adquieren mayores habilidades que aquellos con los cuales sólo se trabaja individualmente centrándose en el déficit. Se deduce que la actividad física tiene un efecto positivo en los estilos atencionales, los procesos de percepción y de la construcción y procesamiento de la información que juegan un papel central en la formación de la identidad personal" (Toffano Martini, 2004: 154).

Por lo que al realizar la actividad física a través del juego se deben tener en cuenta estas características y prestar atención en primer lugar a las diferencias individuales de cada niño; promover un ambiente de comunicación; las orientaciones de las actividades deben de darse de forma precisa y ser repetidas cuantas veces sean necesarias; se deben trabajar ejercicios respiratorios que respondan a las necesidades del niño; trabajar la orientación espacial y el ritmo sin olvidar desarrollar las capacidades físicas y habilidades de la forma en que se trabaja en la enseñanza general.

La educadora y/o docentes en general a través de los diferentes juegos debe motivar y estimular a los niños con intereses propios de sus edades, debe ampliar sus horizontes de instrucción, educación, corrección.

Se deben evitar juegos que refuercen caprichos, egoísmos, individualismo, así como otros elementos negativos, al finalizar los diferentes juegos se deben hacer valoraciones justas con el educador y la participación activa de los párvulos.

La educadora debe invitar a sus alumnos a jugar e incorporarse ella durante los juegos como uno más del grupo o colectivo. Además, debe pedirles iniciativas y propuestas de juegos que garanticen la culminación exitosa de los mismos.

El juego abierto a la diversidad es un reto difícil, pero alcanzable por todos los docentes, y personal capacitado que diariamente trabaja con niños y niñas, estudiando sus características individuales, ofreciéndole así la ayuda necesaria y elaborando estrategias de intervención en el momento oportuno.